Tiene un desarrollo normal entre los límites térmicos que corresponden a un clima templado, con valores medios de 10 a 20ºC.
La humedad elevada es necesaria para el desarrollo del hongo, por esto la lluvia, el rocío, las nieblas y las humedades relativas altas, son factores importantes para que la enfermedad evolucione favorablemente, y también lo son aquellos que favorecen que la humedad permanezca en el árbol, como son escasa insolación, árboles mal aireados, zonas bajas donde se acumula la humedad, etc.
Este hongo produce lesiones en el haz de la hoja, en el peciolo, pedúnculo y fruto. En la hoja se aprecian manchas circulares de diferentes tamaños y colores, variando desde pardo a amarillo o verde, formando coronas concéntricas. A medida que evoluciona la enfermedad toman un color negruzco, y en caso de no caerse la hoja la mancha se puede volver blanquecina al separarse la cutícula del resto del tejido. En el envés de la hoja se observan manchas difusas oscuras. En los pedúnculos se producen manchas alargadas pardas.
CONSEJOS LABIN
Para afectaciones normales, aplicar Labicuper a la dosis de 0,2% junto a los fungicidas habituales. Si son a base de cobre se puede reducir la dosis hasta un 50% y si no hasta un 20%.
Se aconseja combinar la aplicación de Labicuper con Labiquantium para mejorar el sistema de autodefensas del cultivo.
Para plantaciones con repilo endémico y muy poco vigor aplicar Labifito (0,25)+Labicuper (0,2%) + Labiquantium (0,2%) + Labisinergic ( 0,03%) para revitalizar y reforzar el sistema defensivo.
Fuente: Junta Andalucía


